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4/5/15

Veo veo ...



“El color es la esencia de la pintura, cuyo tema siempre asesinó”
Kasimir Malevich (1879 – 1935), pintor.




“La luz es color”
- J. M. W. Turner (1775 – 1851), pintor.



“El color es una cuestión de gusto y sensibilidad”
Édouard Manet (1832 – 1883), pintor.



“El color es el lugar donde nuestro cerebro y el universo se encuentran”
 - Paul Klee (1879 – 1940), pintor.



“El hombre necesita el color para vivir. Es un elemento tan necesario como el fuego o el agua” - Fernand Léger (1881 – 1955), artista.



“Un color es tan fuerte como la impresión que crea”
 – Ivan Le Lorraine Albright (1897 – 1983), pintor.



“¿Quién le ha dicho que uno pinta con colores? Uno hace uso del color, pero pinta con las emociones”
Jean Siméon Chardin (1699 – 1779), pintor.



“¡El color! Qué profundo y misterioso lenguaje, el lenguaje de los sueños”
 – Paul Gauguin (1848 – 1903), pintor.



“El color sólo es hermoso cuando significa algo” - Robert Henri (1865 – 1929), pintor.



“Con una espátula apliqué rayas y manchas de colores sobre el lienzo y las hice cantar con toda la intensidad que pude... ” – Wassily Kandinsky (1866 – 1944), pintor.



“La función principal del color debe ser servir a la expresión” – Henri Matisse (1869 – 1954), artista.



“Uso muy poco el rojo. Uso azul, amarillo, un poco de verde, pero especialmente... negro, blanco y gris. Hay una cierta necesidad en mí de comunicarme con los seres humanos. El blanco y el negro es escribir” – Jean Arp (1886 – 1966), artista.



“Siempre he pintado imágenes en las que el amor humano inunda mis colores” - Marc Chagall (1887 – 1985), artista.


“Trato de aplicar colores como las palabras que dan forma a los poemas, como las notas que dan forma a la música.” – Joan Miró (1893 – 1983), artista.



“Descubrí que podía decir cosas con los colores que no podía decir de ninguna otra manera, cosas para las que no tenía palabras” – Georgia O’Keeffe (1887 – 1986), artista.


19/8/14

"El Beso" o "Los Amantes"

La obra más famosa de Klimt es "El Beso" o "Los Amantes", titulo con el que fue exhibida por primera vez en la Exposición de Arte de 1908 junto a "Las Tres Edades de la Mujer".

Las figuras de los amantes están representadas sobre un fondo dorado que enlaza con los iconos bizantinos y rusos. La pareja se abraza sobre un prado repleto de flores, siendo difícil interpretar si están arrodillados o de pie. Ese prado finaliza de forma brusca, como si el pintor quisiera situar a los amantes al borde del precipicio. La pareja se enmarca también con una aureola dorada, vistiendo ambas figuras de ese color, adornadas sus vestimentas con rectángulos negros y grises el hombre, y círculos de colores el de la mujer. La figura de ella nos presenta claramente las formas femeninas, dejando ver piernas, hombros y brazos. Su cabeza presenta una postura en escorzo, inclinada hacia atrás y vuelta de lado, mirando hacia la perspectiva del espectador a pesar de sus ojos cerrados.


 El hombre también presenta una escorzada postura, sujetando con sus manos la cabeza de la amada, dejando ver sólo la cabeza coronada de flores. Su ancho cuerpo y su actitud de dominio son dos elementos claves en la composición, interpretada por buena parte de los especialistas como una escena protagonizada por el propio Klimt y su buena amiga Emile Flöge. Quizá el elemento más extraño sea el precipicio, símbolo de peligro al que podía dirigirse la relación, por lo que la mujer se aferra con sus pies a la pradera. El gesto de la mujer también ha sido interpretado como rechazo ante la agresión al que la somete el hombre, intentando evitar el dominio masculino sin conseguirlo. Estilísticamente, nos encontramos en la obra que corona la llamada "fase dorada", etapa dominada por el decorativismo en la que las líneas sinuosas se adueñan del conjunto. La perspectiva tradicional tiende a desaparecer ante el empleo de la bidimensionalidad.

30/12/13

Paul Klee



Paul Klee trabajaba con oleo, acuarela, tinta y otros materiales, generalmente combinándolos en un solo trabajo. Sus cuadros frecuentemente aluden la poesía, la música y los sueños, y a veces incluyen palabras o notas musicales.





 




Obres de Paul Klee

Moonshine
Northern Village
Forest and  Hoopoe
Landscape with setting sun
Where to?
The messenger of west
Castle garden

27/10/13

Ad Marginem


Domingo por la tarde.. cambiaron la hora y la noche corre que se las pela, para llegar puntual.
Los domingos por la tarde-noche, tienen un olor especial.
Hoy investigo sobre Klee.
Es verdad, que nunca sabremos la verdad.. de la verdad . Una vez muerto tu historia termina para siempre. Entonces todo el mundo inventa y cada cual escribe a su manera y seguro que a veces con  suposiciones.. equivocas, luego quedan donde quedan.
¿Al derecho o al revés o reversible? Esto ocurre con la obra "Ad Marginem 1930" Busques donde busques no se aclara ni dios.
Pero........... seguro que él pensó en eso y le importo un pito.



Me gustas Paul Klee!


clicar para ver la imagen real: Ad Marginem, 1930


Análisis estilístico

Pamela Kort escribió: "Los dibujos de 1933 de Klee enfrentan al espectador con la inigualable oportunidad de observar el aspecto central de su estética, en cuanto a combinación de parodia e ingenio. Y es aquí donde radica su verdadero significado, especialmente para aquellas personas que no llegan a percibir las dimensiones políticas del arte de Klee

Articulo muy  Interesante y además reciente 

Cuentan que Paul Klee estaba en su apartamento con un gato, cuando vino a verle un coleccionista. Mientras hablaban, el gato tuvo la genial idea de estampar sus pezuñas sobre un lienzo que se estaba secando en el suelo. Alarmado, el coleccionista recriminó al felino y lamentó haber sido testigo del estropicio. Paul Klee le restó importancia a lo ocurrido y se quedó admirando las pisadas de colores del minino sobre su obra: "En el futuro, la gente se preguntará cómo lo he hecho para conseguir ese maravilloso efecto"... sigue

Decía Paul Klee que el arte no reproduce lo visible, sino que "lo hace visible" (y quien quiera entender que entienda). Decía también que "una línea es un punto que se pone a caminar", y en ese camino continuo se dejó dos terceras partes de su vida, violinista antes que modernista, precursor de la abstracción, el surrealismo y el expresionismo, compañero silencioso de generación de Matisse y Picasso.

"Otro de los mitos que perviven de Paul Klee es que siempre vivió en su mundo, remoto y lejano", añade Matthew Gale. "Cuando lo cierto es que estuvo metido hasta el tuétano en el mundo que le tocó vivir: de los diez años que pasó en la Bauhaus y que dejaron una tremenda huella, a su expulsión de Alemania durante el nazismo por su "arte degenerado".

"Dejo ahora el trabajo..." Ahora es el propio Paul Klee quien nos habla, desde las paredes de la Tate Modern donde se reproducen algunas de sus frases más prodigiosas y sin estridencias, como su propios cuatros: "El color me domina. No necesito ir en busca de él. Me posee, lo sé bien. He aquí el sentido de este momento feliz: yo y el color somos uno. Soy pintor".

Y pintaba a veces con la mano izquierda, pese a ser diestro (el Nadal de los pinceles, vamos). Y esa decisión tan nimia sirvió aparentemente para disparar su creatividad hasta límites nunca sospechados.

"Klee estaba obsesionado con el orden y los números", asegura Matthew Gale. "Hemos querido ser respetuosos y ordenar sus obras por orden cronológico. Pero como cualquiera puede comprobar, es casi imposible trazar una división perfecta de la evolución de su estilo, como ocurre con Picasso. Paul Klee cultivó al mismo tiempo estilos muy diversos, y con la misma variedad combinaba los materiales para sus cuadros (óleo, acuarelas, tintas), y recurría frecuentemente a la poesía, a la música o la mundo de los sueños".

La exposición arranca con una primera fase, 'Creación' (1912), en la que el artista nacido en Suiza en 1879 se encuentra ya indisolublemente ligado a su amigo Wassily Kandinski y arrimando el ascua a los expresionistas de Der Blue Reiter, pero explorando al mismo tiempo formas inusitadas de abstracción inspiradas por el movimiento, como su serie piscícola de 'Acuarios'.

En 1912 viaja a París, ve de primera tinta las pinturas de Picasso y Braque y se deja seducir por el cubismo. Dos años después, sin embargo, su vista a Túnez provoca el estallido del color ("Paisaje con banderas"), antes del viraje hacia lo abstracto y lo sombrío en vísperas de la Gran Guerra: "Cuanto más horrible es el mundo, más abstractos nos volvemos"

La muerte de su amigo Franz Marc en la batalla de Verdún tiene un efecto devastador en su obra, que sigue comprimida sin embargo comprimida en pequeños formatos, frente al gigantismo de sus contemporáneos... "La obra de Klee nos sorprende porque no deslumbra, sino que nos invita a la mirada íntima", asegura Matthew Gale, que nos remite a la "Confesión Creativa" del artista en 1920, antes de su irrpución en la Bauhaus.

El también maestro Georg Muche describía el bautismo de fuego de Klee en la escuela de Weimar, donde dejó su impronta a lo largo de diez años... "Cuando llegó a la aula, entró por la puerta trasera. Y en vez de mirar a la audiencia, les dio la espalda, cogió una tiza y se puso a dibujar y a dibujar en la pizarra".

En 1923, un total de 270 obras de Paul Klee (prolífico como pocos) cuelgan en al Nationalgalerie de Berlín, entre ellas la serie de "gradaciones" que definen gran parte de su estancia en la Bauhaus, convertido ya en la máxima atracción tras la macha de Gropius. En 1930 triunfa con sus exposición en el MOMA, aunque dos años más tarde tiene una epifanía en Zurich, mientras contempla deslumbrado una exposición de su admirado Picasso: ha llegado el momento de cambiar de escala.


"Fuego en la luna llena" marca el nuevo camino, al mismo tiempo que los nazis emprenden la cruzada contra el modernismo por considerarlo un "arte degenerado". Klee cierra su periplo alemán en Dusseldorf, y regresa a Berna en los preámbulos de la Segunda Guerra Mundial. La esclerodermia que arrastra durante sus últimos años dispara incluso su creatividad, consciente de que le quedan pocos años. "Noche azul" y "Parque cera de Lu" son dos de su últimas obras en gran formato.

Aún viviría para contemplar su gran retrospectiva en el Kuntshaus de Zurich, en febrero de 1940, y para conocer desde Locarno la inevitable caída de París en junio de ese mismo año. El maestro "invisible" tenía ya entonces asegurado reservan un lugar entre los grandes del siglo XX.